La estructura del aqu’ y ahora Resumen Es claro que nuestro sentido de un universo coherente esta en peligro por la crisis de la comunicaci—n. Tiene una importancia capital en la formaci—n de nuestro ambiente f’sico, espacial, para la aprehensi—n de los nuevos aspectos de la naturaleza revelados por la ciencia moderna y por encima de todo, en la experiencia de los autores (artistas), que acentœan nuestra percepci—n de las alegr’as y las penas de la existencia. La diferencia entre los estados s—lido, liquido y gaseoso se explica por la disposici—n de los ‡tomos y la proximidad relativa de las molŽculas.
De las estructuras inorg‡nicas a las plantas y los animales; de los movimientos de estos a sus normas de comportamiento social, y hasta en las relaciones humanas, la estructura tiene una importancia fundamental. Inherente a la estructura en espiral de la compleja molŽcula del ADN es la capacidad que tiene de reproducirse. La estructura es tambiŽn de importancia primordial para entender nuestros modos de comprensi—n. Los estudios de los procesos perceptivos y cognoscitivos realizados por los psicolog’a de la Gestalt demuestran que los procesos ps’quicos no son resultado de la acumulaci—n de datos aislados que proporcionan los sentidos, sino del funcionamiento coordinado de claramente dise–adas redes de sensaciones, determinadas por leyes estructurales. Un fragmento de arquitectura no es mas que un objeto extra–o y desarticulado, que cesa de existir en cuanto se extrae de su ubicaci—n original. La construcci—n, entonces, es meramente la imitaci—n de la arquitectura. La tŽcnica pict—rica es la de una arquitectura plana y coloreada; no la de la construcci—n. La manifestaci—n mas representativa de este interŽs puede observarse en la arquitectura y en la ingenier’a contempor‡neas. En la arquitectura estructural, las fuerzas de compresi—n, tensi—n, momento y resistencia se convierten en un modelo claramente legible de fuerzas y, al mismo tiempo, en un esquema, tan legible como este, de neutralizaci—n de fuerzas: visible y comprensible, demostrativo del car‡cter y de las propiedades de los materiales con los que se materializan las formas. Se tenia la esperanza de que al estimular la circulaci—n de las ideas y de los sentimientos, al irse encontrando mas canales de comunicaci—n que interconectaran las diversas disciplinas, al percibir la interdependencia de las partes del mundo como un todo indivisible, los estudiantes detectar’an el sentido y las mœltiples posibilidades de combinar y reforzar sus conocimientos con el saber de otros campos en virtud de que al mundo, se le considerada un conjunto (complejo) continuo de sistemas estructurales .
La estructura del aqu’ y ahora Gyogy Kepes
Expulsados del mundo provinciano, mas peque–o y amable en el que durante siglos las generaciones anteriores a la nuestra se desempe–aron a partir de esa confianza hija de los h‡bitos, la familiaridad y su sumisa aceptaci—n de los usos y costumbres de su Žpoca; los seres de hoy tenemos que enfrentarnos a una cada vez mas amplia gama de acontecimientos, en un mundo desmesurado, extra–o, mœltiple, plural y cosmopolita global que demanda otras definiciones amŽn de otras actitudes y otras aptitudes. Para vivir libre y plenamente en este nuevo universo, debemos aprender a delinear sus extra–os, novedosos y din‡micos panoramas; para poder discernir en ellos las estructuras armoniosas o no, que pueda captar, comprender y aprender nuestra sensibilidad visual-auditiva y sinestesica, A. R Luria, psic—logo y neur—logo visionario, recurre al los tŽrminos sinestesia o sinopsia como tropos que consisten en asociar y coaligar im‡genes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales. Los distintos —rganos de los sentidos no funcionan aisladamente, cooperan entre s’, interactœan y se influyen rec’procamente, estimulan o deprimen el trabajo de otro —rgano sensorial o de otro grupo de —rganos sensoriales. Para organizar consecuentemente nuestras vidas a estas circunstancias. Hasta ahora, no se a sabido responder a los retos del siglo XX y XXI . Las ciencias nos ha abierto mas puertas y nuevos e inmensos horizontes, pero no hemos logrado utilizar plenamente las nueva tecnolog’a, ni administrarlas sabiamente. Si admitiŽramos honestamente el estancamiento y rezago en el que estamos anclados y que las corazas con que hemos cubierto nuestros ojos, nuestros corazones y nuestras mentes son producto de la apat’a, ignorancia y comodidad unas veces, y otras la inercia, y la falta de visi—n critica, pero principalmente el temor de abolir intereses creados y superar los usos y costumbres, nos han impedido transformar nuestros conocimientos, nuestros sentimientos; por esta raz—n no hemos sido capaces de estar en sinton’a con el siglo XX y XXI si logramos activar las inteligencias y las voluntades as’ se generaran alternativas y seremos consecuentes con nuestro tiempo.
La mayor’a de quienes laboramos en los campos de las humanidades y de las ciencias reconocemos que los œltimos ciento cincuenta a–os han producido la fragmentaci—n de la experiencia, la explosi—n del conocimiento en muy variadas y circunscritas disciplinas, cada una de ellas con un lenguaje en crecimiento desenfrenado y cada vez mas especifico y parcial. La acelerada espiral del conocimiento, con su concomitante fuerza centrifuga, nos va separando a unos de otros. Es claro que nuestro sentido de un universo coherente esta en peligro por la crisis de la comunicaci—n. Estamos perdidos en una nueva escala de existencia; en ella, las relaciones que antes nos eran familiares est‡n desarraigadas, lo que aprendimos con gran esfuerzo ya no explica ni define ni resuelve lo que esta sucediendo, los oficios y las en apariencia eternas y legendarias habilidades ahora son fœtil folclor y hacen que su cultivo este fuera de lugar de nuestros h‡bitos y objetivos. Sin duda, ahora hablamos muchos dialectos diferentes, pero se trata de dialectos del mismo idioma fundamental. Podemos comunicarnos es decir, combinar y reforzar nuestro conocimiento con el de otros seres humanos estimulando la circulaci—n de ideas y sentimientos, encontrando canales de comunicaci—n que interconecten nuestras disciplinas y nos capaciten para ver nuestro mundo como un todo coherente.
Necesitamos de reingenier’a para una realimentaci—n y transformaci—n en nuestra escala central de valores, los fundamentos y paradigmas de la anterior ciencia y tecnolog’a no son el basamento del conocimiento contempor‡neo y menos aœn del futuro conocimiento, la educaci—n tendr‡ que ser distinta a la del pasado, sus referentes se ubicaran en los actuales escenarios y en las nuevas perspectivas a las que nos enfrentamos en los dominios cient’fico y tecnol—gico. Es preciso que nuestras inteligencias tiendan puentes hacia estas perspectivas y ofrezcan otras direcciones, otras opciones, con mas alternativas con ver’dicos significados, con pertinentes sentidos, amŽn de la humana profundidad de sus modulaciones.
La visi—n (mental y —ptica-auditiva) es un factor b‡sico de la percepci—n humana. Tiene una importancia capital en la formaci—n de nuestro ambiente f’sico, espacial, para la aprehensi—n de los nuevos aspectos de la naturaleza revelados por la ciencia moderna y por encima de todo, en la experiencia de los autores (artistas), que acentœan nuestra percepci—n de las alegr’as y las penas de la existencia. Los autores (artistas) son sism—grafos vivientes, por decirlo as’, con una aguda sensibilidad para la condici—n humana. Registran nuestros conflictos y esperanzas, y su respuesta inmediata y directa a las experiencias sensorias e inteligibles del mundo nos ayuda a concertar una alianza con el presente vivo. No podemos renunciar a las dimensiones del siglo XX y XXI a las distintas perspectivas, a los triunfos cient’ficos, y tecnol—gicos porque se lograron a costa de dolor humano o porque aun no son patrimonio de toda la humanidad. Tal vez padeceremos al exponernos a estas nuevas dimensiones, pero tenemos que seguir adelante y afrontar los retos que se nos presentan. Hay dos tareas concretas. En primer lugar, en cada campo del esfuerzo humano debemos avanzar hasta las mas alejadas fronteras del conocimiento posible hoy d’a; en segundo termino, combinar, intercomunicar y hacer conexiones de todo ese conocimiento a fin de alcanzar el sentido de la estructura, la sapiencia de ver nuestro universo como un todo continuo e indivisible.
La estructura, en su sentido fundamental, es un holograma, es la unidad creada por las partes y las conexiones y articulaciones de las entidades. Es un patr—n de cohesi—n din‡mica y coherente en el que nombre y verbo, forma y formar, coexisten y son intercambiables; son fuerzas de interacci—n reciproca percibidas como una entidad hol’stica espacio-temporal.
No es eludir el tema: separar la idea de estructura de los conceptos estrechamente relacionados de orden, forma, complejidad organizada, totalidad, sistema o Gestalt. Cada Žpoca hist—rica busca y necesita un sextante central de entendimiento. El concepto estructura parece ser el de nuestro tiempo; el œnico sustrato posible de nuestra visi—n. La visi—n imaginativa mas patente esta orientada hacia la estructura. Cuando las viejas relaciones se derrumban, inevitablemente nuestros esfuerzos creativos buscan nuevos principios ordenadores que puedan reemplazar a los antiguos. En diferentes campos, y por razones distintas, las nuevas relaciones ordenadoras son aceptadas como fundamentales. Los cient’ficos, por ejemplo, han logrado reconocer que las propiedades clave de los diferentes materiales est‡n determinadas por la forma en que est‡n dispuestos (ubicados y organizados) los ‡tomos, unidades b‡sicas de construcci—n de la naturaleza, y por la sintaxis en que est‡n unidos (relacionados y articulados); y no, como se supon’a antes, con arreglo a los componentes elementales del material. La diferencia entre los estados s—lido, liquido y gaseoso se explica por la disposici—n de los ‡tomos y la proximidad relativa de las molŽculas.
De las estructuras inorg‡nicas a las plantas y los animales; de los movimientos de estos a sus normas de comportamiento social, y hasta en las relaciones humanas, la estructura tiene una importancia fundamental. Ya se ha alcanzado un alto grado de conciencia respecto a la estructura, una vez comprendida la estructura molecular que rige los mecanismos genŽticos de las formas vivas. Inherente a la estructura en espiral de la compleja molŽcula del ADN es la capacidad que tiene de reproducirse. En virtud de esta estructura puede haber un programa intr’nseco de crecimiento y desarrollo para una variedad infinita de estructuras vivientes. La estructura es tambiŽn de importancia primordial para entender nuestros modos de comprensi—n. Los estudios de los procesos perceptivos y cognoscitivos realizados por los psicolog’a de la Gestalt demuestran que los procesos ps’quicos no son resultado de la acumulaci—n de datos aislados que proporcionan los sentidos, sino del funcionamiento coordinado de claramente dise–adas redes de sensaciones, determinadas por leyes estructurales. Las investigaciones referentes a la esencia del lenguaje muestran que sus propiedades estructurales tienen efectos de gran alcance en la manera de pensar. Bertrand Russell opina al respecto: ÒPor mi parte, creo que, en cierto modo, mediante el estudio de la sintaxis, podemos allegar muchos conocimientos sobre la estructura del mundo. La experimentaci—n creadora en el campo de las artes ha sacado a luz paralelismos significativos con la investigaci—n cient’fica. Los pintores de principios de este siglo que todav’a esperaban y hac’an intentos por abarcar la perspectiva completa de la situaci—n contempor‡nea, buscaban los principios estructurales del arte. En vez de proponerse una ilusoria representaci—n de lo que pod’an ver a su alrededor, inventaron im‡genes y formas. Se utilizaron superficies, formas sin correlato y colores puros y elementales carentes de matices emocionales. Juan Gris, un reflexivo pintor de vanguardia de aquel periodo, ha escrito: ÒLa verdadera arquitectura no puede fragmentarse en pedazos, cada uno de los cuales sea aut—nomo y exista aislado. Un fragmento de arquitectura no es mas que un objeto extra–o y desarticulado, que cesa de existir en cuanto se extrae de su ubicaci—n original. La construcci—n, entonces, es meramente la imitaci—n de la arquitectura. La tŽcnica pict—rica es la de una arquitectura plana y coloreada; no la de la construcci—n. Se basa en las relaciones entre los colores y las formas que los contienen.Ó Este apasionado interŽs por el proceso de construcci—n de im‡genes tiene su gran antecedente en Cezanne, muchos de cuyos sucesores construyeron consistentes y legibles estructuras pict—ricas a partir de los datos directos de la sensibilidad mas profunda.
La manifestaci—n mas representativa de este interŽs puede observarse en la arquitectura y en la ingenier’a contempor‡neas. La obra de Pier Luigi Nervi, posee una significaci—n casi simb—lica en tal contexto, P L Nervi ha se–alado que con las proporciones siempre crecientes de los edificios contempor‡neos el problema de la estructura ocupa el primer plano. La estructura ha cobrado tal importancia formal, que se ha convertido en el rasgo determinante de los proyectos arquitect—nicos. En la arquitectura estructural, las fuerzas de compresi—n, tensi—n, momento y resistencia se convierten en un modelo claramente legible de fuerzas y, al mismo tiempo, en un esquema, tan legible como este, de neutralizaci—n de fuerzas: visible y comprensible, demostrativo del car‡cter y de las propiedades de los materiales con los que se materializan las formas.
Gyogy Kepes cree vehementemente, que podemos construir, partiendo de nuestro rico y polifacŽtico campo de conocimiento estructural, una estructura de estructuras, un nuevo sentido de la interdependencia entre conocimiento y sentimiento, y con ello adquirir una mas aguda y mas profunda conciencia de nuestra propia Žpoca hist—rica. Guiado por esta convicci—n, durante mas de quince a–os ha dirigido seminarios en el Institute Tecnologico de Massachusetts, con la participaci—n de cient’ficos, arquitectos, pintores y escultores. Se tenia la esperanza de que al estimular la circulaci—n de las ideas y de los sentimientos, al irse encontrando mas canales de comunicaci—n que interconectaran las diversas disciplinas, al percibir la interdependencia de las partes del mundo como un todo indivisible, los estudiantes detectar’an el sentido y las mœltiples posibilidades de combinar y reforzar sus conocimientos con el saber de otros campos en virtud de que al mundo, se le considerada un conjunto (complejo) continuo de sistemas estructurales .
Sobre la idea de estructura
La idea subyacente es que la elaboraci—n de estructuras sigue determinadas leyes. Denominamos sistema a esa totalidad legal en la que descubrimos e investigamos estructuras. Lo que sugiere pensar que los elementos de un sistema deben desarrollar formas de relaci—n regulares, coherentes , de ordenamiento comunicacional entre s’, que debemos estudiar. El problema que trata de dilucidar este planteo conceptual puede expresarse mediante la siguiente pregunta:Àcu‡les son las leyes que rigen la estructuraci—n de partes en totalidades? en Organismos, estructuras, m‡quinas, Wolfgang Wieser afirma que el organismo viviente es la œnica totalidad para la que representa una demanda intelectual legitima preguntar por su organizaci—n. Pero el problema de la organizaci—n tiene, tambiŽn, un aspecto que autoriza a buscar leyes generales en una multiplicidad de manifestaciones formales: org‡nicas e inorg‡nicas, naturales y artificiales: segœn Wieser, Žste es el motivo fundamental por el cual pueden usarse principios tŽcnicos para ilustrar fen—menos biol—gicos y viceversa. Sin embargo, el objetivo de tales comparaciones no puede ser nunca, la Òdilucidaci—nÓ del uno por el otro: s—lamente sirve para crear un sistema conceptual general para la descripci—n de una diversidad; en nuestro ejemplo, Òla diversidad de aquellas manifestaciones por las cuales los organismos, sistemas y totalidades se convierten en algo espec’ficamente nuevo en este mundoÓ. Quiz‡s por esto Wieser acompa–a su texto con una hermosa afirmaci—n de Arist—teles: Òla naturaleza mental de las formas es m‡s decisiva que la de la materiaÓ.
KEPES, GYORGY, EDITOR. (R. BUCKMINSTER FULLER, MAX BILL, AND OTHERS, CONTRIBUTORS.) STRUCTURE IN ART AND SCIENCE (Vision + Value Series). New York: George Braziller,
Free Version y Perceptualizaci—nRoberto Real de Le—n - Julia Vargas Rubio - Marco Antonio Flores Enr’quez
oberto Real de León Julia Vargas Rubio Marco Antonio Flores Enríquez |
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